San Juan Bautista

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¿Dónde estamos?

Infraestructura y ubicación

 


 

Aprobado por el Consejo General el 16-04-2011

 

INTRODUCCIÓN
El Instituto de los Hermanos de la Sagrada Familia define, con el presente Proyecto Educativo, el tipo de educación que pretende llevar a cabo en los centros escolares y demás espacios educativos en los que tiene una responsabilidad de dirección, de animación o de orientación.
La finalidad de este documento es la de establecer un vínculo de unidad entre las personas e instituciones de la Familia Sa-Fa que comparten el ideal educativo del Hno. Gabriel Taborin, ofreciendo los rasgos que caracterizan hoy la escuela Sagrada Familia en su tarea de construcción interna y de apertura a su misión eclesial y social.
La evolución de la sociedad y las orientaciones de la Iglesia llevaron al Capítulo General de 2007 a proponer la actualización del Proyecto Educativo del Instituto. La intuición central del Capítulo se traducía en la expresión “Nazaret, escuela de humanidad” y proponía como programa para estos años: “Estamos llamados a testimoniar que el carisma nazareno del Hermano Gabriel es un don para la Iglesia y para la sociedad, una oferta de humanidad y humanización a imagen del Hijo de Dios hecho hombre, en la convicción de que “cualquiera que sigue a Cristo, hombre perfecto, llega a ser él también hombre pleno” (Gaudium et Spes, 41). Nuestra contribución al proceso de humanización en las distintas culturas, iluminadas por el evangelio, basará su inspiración en la escuela de Nazaret, “donde la Sagrada Familia vivió el misterio de la encarnación, y se dejó modelar por la acción del Espíritu”1.
Este Proyecto Educativo, cuya actualización ha sido efectuada tras una amplia consulta, se dirige a todas las personas y grupos que forman parte o están en relación con el Instituto de los Hermanos de la Sagrada Familia y tienen al Hno. Gabriel Taborin como punto común de referencia en cuanto Fundador del Instituto, al que dio el nombre y patrocinio de la Sagrada Familia.
La diversidad de culturas y de situaciones sociales y eclesiales pide que cada Centro educativo elabore y ponga al día periódicamente su propio Proyecto. Las indicaciones que se dan a continuación son la base sobre la que construir dichos Proyectos y ofrecen los criterios de evaluación para determinar, más allá de las denominaciones, la pertenencia e identidad de cada Centro escolar o espacio educativo a la Familia Sa-Fa.
Teniendo en cuenta la anterior versión del Proyecto Educativo de los Hermanos de la Sagrada Familia (1990), el contenido se articula en los siguientes aspectos:

  • La persona que queremos formar.
  • La escuela que queremos animar.
  • La comunidad educativa que queremos ser.
  • La misión de la escuela Sagrada Familia en la sociedad y en la Iglesia.
  • Los nuevos horizontes y desafíos para nuestra escuela.

1 Documentos del Capítulo General de 2007.

I-. LA PERSONA QUE QUEREMOS FORMAR
La persona es un ser que se realiza en el dinamismo del amor y necesita desarrollarse en sus tres dimensiones fundamentales: individual, social y trascendente. Entendemos necesario realizar una pedagogía decidida y netamente personalista y cristiana, subrayando en ella los valores centrales de la dignidad de la persona. Todas las otras preocupaciones escolares han de estar subordinadas a la persona del educando. Por lo tanto, todo ha de ir orientado a que el alumno descubra el misterio de su ser personal, que es inalienable, y a conducirle hacia su “centro interior” en el que sus cualidades, aspiraciones, disposiciones y acciones encuentren identidad, posesión, unidad y sentido.


1-. EN SU DIMENSIÓN PERSONAL

  • Una persona libre y responsable, capaz de asumir su propio proyecto de vida, integrando en él sus aspiraciones y deseos, sus posibilidades reales y sus deberes.
  • Una persona que busca dar un sentido a su vida y que tiende hacia la madurez humana, integrando los distintos elementos de la personalidad.
  • Una persona consciente de su propia dignidad, de sus condiciones peculiares, de sus cualidades y sus límites, y dispuesta a dejarse orientar y a optar responsablemente.
  • Una persona abierta a la trascendencia, y que asume su realidad individual, cultural y social.
  • Una persona respetuosa con la naturaleza, atenta al bien común y que se esfuerza por que todos encuentren en ella su casa común.

Líneas de acción:

  • Tomar como punto de partida las dimensiones esenciales de la persona, presentes en todas sus aspiraciones: afectividad, voluntad, capacidad de relación con los demás y transcendencia
  • Educar para ejercer una verdadera libertad que propicie la autonomía y la comunicación auténticas.
  • Ejercitar la capacidad de optar y asumir la responsabilidad de las decisiones tomadas.
  • Favorecer la capacidad de superación y crecimiento personal mediante el esfuerzo y la apertura a la acción educativa.

2-. EN SU DIMENSIÓN COMUNITARIA

  • Una persona abierta a los demás, consciente del valor de las demás personas y capaz de construir la comunidad con su aportación.
  • Una persona que se construye en relación con los otros.
  • Una persona con un criterio recto, capaz de dialogar y de trabajar con los demás en un clima de respeto, de solidaridad y de tolerancia.
  • Una persona que sabe integrarse responsablemente en la comunidad a todos los niveles (local, nacional, internacional) y contribuir a mejorarla.
  • Una persona enraizada en la cultura de su pueblo y, al mismo tiempo, abierta a las culturas y problemas de su tiempo y del mundo.


Líneas de acción:

  • Educar para la amistad, la solidaridad y la acogida.
  • Favorecer la creación de relaciones fuertes y duraderas.
  • Valorar las relaciones humanas para dar sentido a la organización y a las estructuras.
  • Reconocer y expresar los propios sentimientos y los de los demás para poder comunicarse con objetividad y autonomía.
  • Ayudar a las personas a salir del aislamiento para entrar en un proceso de apertura e interacción con los demás.

3-. EN SU DIMENSIÓN ESPIRITUAL

  • Una persona cuya dimensión espiritual se apoya en una base humana que le permite respetar y entrar en diálogo con quienes viven otras opciones culturales y religiosas.
  • Una persona que reconoce a Dios como Padre, llamada a vivir en relación filial con Él y fraterna con todos, y a encontrar en Jesucristo, hermano de todos, la plenitud de su existencia.
  • Una persona a quien se propone el Evangelio como respuesta a las aspiraciones más profundas de su vida y del mundo.
  • Una persona que vive, celebra y testimonia su fe, personal y comunitariamente en diversos ámbitos.
  • Una persona que asume los valores del Evangelio (la fraternidad, la paz, la justicia, la liberación integral del hombre, la verdad y la misericordia) cuya plenitud se encuentra en Cristo, y que trata de encarnarlos en su propia historia y de vivirlos con los demás.

Lineas de acción

  • Reconocer que la relación con el otro, la reciprocidad, el diálogo intercultural, ecuménico e interreligioso son medios necesarios para la construcción de la propia identidad y de todo auténtico crecimiento en humanidad.
  • Proponer procesos de maduración en la fe y en el amor, para descubrir la vocación cristiana y para llegar a compromisos concretos desde la fe.
  • Hacer una lectura de la propia vida y de la de los demás desde la invitación del Evangelio a transformarse y a transformar la realidad al estilo de Jesús.
  • Acoger y construir la paz como don pascual por medio de la oración, el trabajo y el amor.
  • Cultivar la capacidad de interiorización y de espiritualidad que lleva dentro toda persona y que posibilite una relación personal y grupal con Dios.

II-. LA ESCUELA QUE QUEREMOS ANIMAR
Es nota distintiva de nuestra escuela crear en la comunidad escolar un ambiente animado por el “espíritu de familia” que inspira y anima las relaciones entre todos sus miembros y desea ser una prolongación del hogar familiar. Por lo tanto, nuestra escuela ofrece este estilo de animación que enriquece la propuesta educativa. Entendemos, pues, la educación como ejercicio y convivencia compartida que mejora y fortalece la vida de las personas.
1. La escuela Sagrada Familia es un lugar de encuentro de personas e instituciones para realizar algunos de sus derechos-deberes fundamentales:

  • De toda persona a una educación adaptada a sus capacidades.
  • De los padres, primeros responsables de la educación de sus hijos, a elegir el tipo de educación que prefieren darles.
  • De la Iglesia a estar presente en el mundo de la educación y de la cultura para ofrecer el mensaje evangélico.
  • De las personas e instituciones a crear y dirigir centros educativos para proponer el tipo de educación que desean promover.
  • De los educadores a desarrollar sus funciones libremente en conformidad con el carácter propio del Centro.

Líneas de acción:

  • Organizar una educación integral que responda a las orientaciones de la pedagogía actual, a las normas del Estado y a las aspiraciones de las familias, siempre en consonancia con el Proyecto Educativo.
  • Crear, fomentar y posibilitar lugares de encuentro y estructuras que favorezcan la colaboración y la participación en un clima acogedor e integrador.
  • Saber proponer proyectos y actividades que impliquen a los grupos y a la totalidad del Centro educativo.
  • Liderar procesos de cambio estando atentos a la realidad, practicando el discernimiento y la autoevaluación, y orientando siempre a la búsqueda de lo mejor.
  • Dar a conocer a los padres el Proyecto Educativo para que puedan ejercitar realmente el derecho de elección del tipo de educación.

2. La escuela Sagrada Familia, dentro de la pluralidad de opciones educativas ofrecidas por la sociedad, se define como “escuela católica”2:

  • Pone la persona del educando en el centro del proceso educativo y busca su desarrollo en todas sus dimensiones.
  • Está abierta a todos los que aceptan su carácter propio y comparten su Proyecto Educativo.
  • Propone un proyecto educativo que se fundamenta en la visión cristiana del hombre y del mundo.
  • Anuncia explícitamente el Evangelio de Jesucristo, como es transmitido por la Iglesia, y favorece, por diversos medios, el crecimiento en la vida cristiana de los componentes de la comunidad educativa, respetando la conciencia de cada uno.
  • Trata de vivir la síntesis entre fe, cultura y vida, procurando establecer una coherencia entre el mensaje anunciado y la encarnación de sus valores.

Líneas de acción:

  • Organizar la escuela en clave de pastoral: proponer la catequesis y actividades pastorales de forma orgánica y adaptada a los niños, a los jóvenes y a los adultos.
  • Garantizar la enseñanza de la religión y del hecho religioso.
  • Ofrecer una reflexión constante sobre el sentido de la vida que viene dado por el cultivo, sistematización y jerarquización de los valores.

2 “Por eso nos parece oportuno llamar la atención sobre algunas características fundamentales de la escuela católica que consideramos importantes para la eficacia de su misión educativa en la Iglesia y en la sociedad: la escuela católica como lugar de educación integral de la persona humana a través de un proyecto educativo que tiene su fundamento en Cristo; su identidad eclesial y cultural; su misión de caridad educativa; su servicio social; su estilo educativo que debe caracterizar a toda su comunidad educativa”. La Escuela Católica en los umbrales del tercer milenio, 4. Congregación para la Educación católica 1997.

  • Proponer el sentido cristiano del amor que se expresa en el sentido de gratuidad, de donación, de servicio desinteresado, de perdón y de aceptación de los límites.
  • Cultivar la interioridad de los niños y jóvenes como medio de construción de su personalidad y de apertura auténtica hacia el otro y hacia el Otro.
  • Desarrollar en el niño y en el joven las razones para creer, para amar y para esperar.
  • Acoger a las personas con sus situaciones y problemas concretos.

3. La escuela Sagrada Familia, continuando la inspiración de sus orígenes, se caracteriza por el “espíritu de familia”:

  • Tiene como punto de referencia a la Sagrada Familia de Nazaret, según la intuición fundacional del Hno. Gabriel Taborin.
  • Trata de vivir hoy el misterio de la Familia de Nazaret donde “se oraba, se trabajaba y se amaba”.
  • Se sitúa en su entorno humano y cultural y se abre a todos, educando para la paz y contribuyendo a crear la gran familia de los hijos de Dios.
  • Busca constantemente las fuentes de inspiración de su carácter propio.

Líneas de acción:

  • Crear unas relaciones familiares entre los componentes de la comunidad educativa: clima de sencillez, amabilidad, respeto, confianza, comprensión y unión.
  • Interesarse por todos, especialmente por los más débiles y desfavorecidos.
  • Compartir y celebrar comunitariamente los acontecimientos que afectan a todos.
  • Favorecer el diálogo entre las distintas generaciones, personas y grupos de la comunidad educativa.
  • Promover el valor de la familia cristiana como garante del valor de la vida y acoger a las familias que se encuentran en situación de fragilidad o que requieren atención especial.
  • Proponer a la Sagrada Familia como modelo de vida familiar e impulsar su culto.

III-. LA COMUNIDAD EDUCATIVA QUE QUEREMOS SER
La escuela Sagrada Familia, y los distintos ámbitos donde se ejerce la actividad educativa, son el lugar de encuentro de un conjunto de personas que, aunque desde perspectivas diferentes, tienen una misión en común: la educación integral de los niños y jóvenes. Es lo que llamamos comunidad educativa. Su núcleo de cohesión es la aceptación y participación responsable en la realización del Proyecto Educativo.
a) Componentes de la comunidad educativa:
1-. LA ENTIDAD TITULAR

  • El Instituto de los Hermanos de la Sagrada Familia en los centros donde es entidad titular, o donde ejerce la tutela, define el tipo de educación que ofrece la escuela Sagrada Familia y la promueve mediante la comunicación y aplicación del presente Proyecto Educativo.
  • El Instituto, a través de sus órganos de gobierno y en conformidad con las normas de la Iglesia, con sus Constituciones y Directorios, asume la representación y responsabilidades legales que le competen, según la legislación de los diferentes países.
  • El Instituto vela por la coherencia y continuidad en la aplicación de los principios establecidos en el Proyecto Educativo y favorece el contacto e intercambio entre los centros animados y orientados por los distintos integrantes de la “Familia Sa-Fa”.
  • El Instituto se preocupa de que los docentes y demás educadores sean seleccionados, integrados, formados y acompañados con cuidada determinación para que colaboren con creatividad en los procesos pastorales propios de la escuela Sagrada Familia, teniendo en cuenta la diversidad de convicciones, vivencias, expectativas, intereses y prioridades personales.
  • El Instituto promueve iniciativas para la formación de los diversos grupos de la comunidad educativa en todo lo referente a su Proyecto Educativo y a los textos de referencia de su inspiración educativa.
  • El Instituto acompaña, sostiene y anima también a los centros educativos y otras obras que se inspiran en su Proyecto y se encuentran vinculados a él de alguna forma.

2-. LA COMUNIDAD DE LOS HERMANOS

  • En cuanto religiosos3, los Hermanos, expresan su vocación y consagración religiosa en la misión educativa y pastoral.
  • “Los Hermanos desempeñan su trabajo apostólico principalmente como comunidad”4. Ésta, con su presencia, su testimonio y su acción, impulsa la comunión y la participación dentro de la comunidad educativa.
  • La Comunidad Religiosa, con su presencia activa, se compromete en el fortalecimiento de la identidad cristiana de la obra educativa y favorece las actividades de formación sobre la inspiración del Proyecto Educativo.
  • Los Hermanos, en cuanto testigos del carisma educativo del Hno Gabriel Taborin, viven el espíritu de familia, el cual “los orienta en su misión entre los hombres, caracteriza su tarea educativa y refuerza los vínculos de humana solidaridad allá donde son enviados”5.

3-. LOS DOCENTES

  • Los docentes, junto con los demás educadores que actúan en el Centro, son un factor clave para el desarrollo de la misión de la escuela Sa-Fa con sus capacidades pedagógicas y la competencia en las materias que imparten, el testimonio y la coherencia de vida.
  • Los docentes cuidan y desarrollan sus competencias sociales y emocionales para relacionarse con los alumnos y no olvidan que sus vivencias espirituales condicionan significativamente su actividad en el aula y fuera de ella.
  • Los docentes asumen la responsabilidad de la formación permanente para lograr las competencias adecuadas tanto en lo profesional como en lo pastoral
  • Los docentes participan en los diferentes equipos de dirección, de gestión y de mejora, y contribuyen a crear un clima de diálogo, serenidad y creatividad permanente que posibilita la realización del Proyecto.
  • Los docentes conocen el valor del trabajo en equipo y se esfuerzan por ponerlo en práctica, de esta manera se identifican y comprometen más con la misión del Centro y dan una mejor respuesta a las necesidades formativas de los alumnos.
  • Los docentes, ya sean laicos, religiosos o sacerdotes, tienen como misión colaborar con los padres en la educación de los alumnos mediante la enseñanza y otras actividades de carácter educativo y pastoral.

3 “Las personas consagradas se comprometen a ser en la escuela testigos de la verdad sobre la persona y de la fuerza transformadora del Espíritu Santo. Con su vida confirman que la fe ilumina todo el campo de la educación elevando y potenciando los valores humanos… Las personas consagradas, en razón de la experiencia de la vida comunitaria de que son portadoras, se encuentran en las condiciones más favorables para colaborar en conseguir que el proyecto educativo de la institución promueva la creación de una verdadera comunidad”. Las personas consagradas y su misión en la escuela, 38 y 46. Congregaciónpara la Educación Católica 2002.
4 Constituciones de los Hermanos de la Sagrada Familia, art. 117.
5 Constituciones de los Hermanos de la Sagrada Familia, art. 14.

4-. LOS COLABORADORES

  • El personal no docente del Centro contribuye con su competencia y capacidad de servicio al buen funcionamiento del mismo y de su misión educativa. Su labor debe ser considerada y valorada como una aportación imprescindible para el desarrollo del Proyecto Educativo.
  • Las personas que trabajan en secretarías, administraciones, diferentes departamentos, y otros servicios y actividades de la escuela, con sus actitudes y testimonio, son un apoyo valioso en la tarea educativa. Su buen desempeño expresa la calidad de la institución.
  • Estos colaboradores se integran en los organismos de participación y gestión correspondientes, según la normativa de cada Centro.
  • Entre los colaboradores no docentes tiene un significado y un valor importante la aportación de los animadores y catequistas en las actividades pastorales y de animación realizadas con los niños y jóvenes.

5-. LOS ALUMNOS

  • Los alumnos son los protagonistas de su propio desarrollo ayudados por su familia y por los educadores. Para que la acción educativa sea realmente plena, es fundamental que el alumno se sienta querido y esté implicado en su desarrollo, en el de sus compañeros y en el de su entorno.
  • Los alumnos, junto con sus educadores, se esfuerzan para que la etapa escolar pueda llegar a ser una de las experiencias más significativas de su vida.
  • Los alumnos ejercitan la dimensión de la escucha como una actitud educativa básica en la relación con los profesores y otros educadores. Esta apertura y disponibilidad posibilita el compartir valores y experiencias.
  • Los alumnos aceptan, reconocen e integran en su proceso educativo la autoridad de los educadores, necesaria para su crecimiento personal y para el aprendizaje.
  • Los alumnos aceptan y favorecen la labor de acompañamiento personalizado que se ofrece en las tutorías y de otras formas.
  • Los alumnos, a medida que se abren a la vida, aprenden a valorar las diversas opciones vocacionales que se les ofrece para el futuro.
  • Los alumnos participan en la organización y desarrollo de la comunidad educativa, según las normas de cada Centro, creando un ambiente de amistad, colaboración, trabajo y libertad responsable, e integrándose en las actividades que promueve el centro.

6 -. LAS FAMILIAS

  • Los padres de familia son los primeros y principales educadores de sus hijos; la elección de una escuela Sagrada Familia debe llevarles a un compromiso de estrecha colaboración con la misma.
  • La familia que opta por una escuela Sagrada Familia acepta su Proyecto Educativo y se compromete a ser un factor activo, participativo y responsable.
  • La familia y la escuela, en cuanto ámbitos donde se desarrolla la vida del niño y del joven, tratan de potenciar la mayor coherencia posible entre las normas educativas y los criterios de comportamiento de ambas.
  • La familia y la escuela procuran llegar a una visión compartida y a un mutuo acuerdo en el modo de educar, en el respeto y atención del ámbito familiar y del ámbito escolar, para ello pueden formarse equipos de trabajo integrados por docentes y familias en el respeto de las competencias propias de cada uno y establecer un programa o “plan de acción tutorial con las familias” integrado en el Proyecto Educativo.
  • La comunicación entre escuela y familia es esencial: el diálogo personal y los otros medios de comunicación contribuyen al desarrollo del educando, a crear un clima de confianza recíproca y a la prevención y solución de los conflictos.
  • La participación de las familias en la vida del centro a través de los encuentros formativos, las celebraciones lúdico-festivas y religiosas de la escuela son un elemento de vital importancia para la comunidad educativa.
  • La integración de las familias en la organización, animación y dirección de los centros educativos se realiza a través de las Asociaciones de Padres o de las Comisiones, en conformidad con el Proyecto Educativo del Centro y las normas de cada lugar.

7-. LOS ANTIGUOS ALUMNOS

  • Los antiguos alumnos, por la formación adquirida y por su situación e integración en la sociedad contribuyen a humanizarla con el testimonio de los valores humanos, cristianos y del “espíritu de familia”.
  • Los antiguos alumnos contribuyen con su experiencia y sus posibilidades actuales a mejorar, sostener y actualizar el Centro en el que se han formado.
  • Los antiguos alumnos contribuyen a mantener y profundizar el espíritu e identidad de nuestros centros educativos, a través de la integración de algunos de ellos en las diversas actividades educativas y pastorales
  • Los antiguos alumnos, a través de asociaciones o de otras formas, tratan de mantener la vinculación, la cercanía, la integración y participación en nuestros centros educativos para un mayor enriquecimiento mutuo. Los responsables del Centro favorecerán estas iniciativas.

b) Organismos de participación
- La participación y corresponsabilidad de todos los que integran la comunidad educativa, según sus propias competencias, son fundamentales para llegar a realizar el Proyecto Educativo.
- El Consejo escolar, Consejo de Centro (u otras denominaciones según los países), en cuanto organismo que representa a todos los componentes de la comunidad educativa, tiene una importancia vital para dinamizar, en las fases de programación, realización y revision, el Proyecto Educativo del Centro.
- La integración de los diferentes organismos de consulta, gestión, asesoramiento y dirección del Centro, así como la colaboración con los diversos servicios, es un modo concreto de expresar la corresponsabilidad.
- Las asociaciones de los diversos grupos que forman la comunidad educativa, de acuerdo con sus normas y fines propios, son un medio muy eficaz para fomentar la participación y corresponsabilidad, como también de promover la formación permanente de sus miembros.


IV-. LA MISIÓN DE LA ESCUELA SAGRADA FAMILIA EN LA SOCIEDAD Y EN LA IGLESIA
La educación va más allá de una tarea y de un oficio, es una misión para la que se requiere una vocación. En el acto educativo participan varios actores (educadores y educandos) con distintas motivaciones, pero todos ellos con una misma finalidad: el crecimiento integral de los niños y los jóvenes.
La misión de la escuela Sagrada Familia tiene una doble vertiente: en cuanto centro educativo participa en la promoción humana y social, por su carácter cristiano es un ámbito del

diálogo entre fe y cultura que se realiza en una comunidad eclesial concreta cuyos miembros asumen diversos grados de compromiso6. Ambos aspectos hacen de la escuela un lugar de humanización. La colaboración entre todos los componentes de la comunidad educativa es una auténtica puesta en práctica de la “misión compartida”.
El Instituto de los Hermanos de la Sagrada Familia, fiel a su fundador el Venerable Hno. Gabriel Taborin7, entiende su actividad en el campo educativo como una participación en la misión de la Iglesia con un estilo propio que se inspira en la Sagrada Familia de Nazaret8.
La figura del educador que tiene como origen la experiencia y las enseñanzas del Venerable Hno. Gabriel Taborin, y la relación educativa inspirada por su carisma, debe ser fiel al nombre que él adoptó para sí mismo y para cuantos desean seguirlo: el nombre de hermano. Se trata de establecer una relación fraterna, es decir, sin perder la condición de adultos, hacerse hermanos y hermanas de los jóvenes. Es una relación de recíproca educación: nos educamos recíprocamente, caminando juntos y permaneciendo abiertos a las inquietudes y novedades que nos vienen de quienes educamos.


1-. COMO CENTRO EDUCATIVO
La escuela Sagrada Familia no es solamente un lugar de transmisión de saberes sino de educación para la vida9.
La escuela Sagrada Familia está abierta a todos cuantos eligen su proyecto y se propone formar a las personas en todas sus dimensiones. Esto conlleva la disposición a eliminar cualquier discriminación y a profundizar el diálogo para lograr un mayor enriquecimiento de las personas.
Líneas de acción:

  • En el orden cultural, dar a todos una sólida formación cultural, integrándose en el sistema educativo de cada país, abriéndose al diálogo con la cultura de la sociedad donde vive y promoviendo la colaboración con otras instituciones no escolares.
  • En el orden socio-económico, tender a una mayor igualdad cultural entre las clases sociales, acogiendo o reclamando la financiación pública y la igualdad de oportunidades, optimizando todos los recursos, enseñando valientemente las exigencias de la justicia y tratando de hacerlas operativas en la propia comunidad escolar10.
  • En el orden moral, educar la conciencia y la sensibilidad personal y comunitaria para trabajar por la solidaridad y el compartir como ejercicio creador de la comunidad y del

6 La Misión del Instituto de los Hermanos de la Sagrada Familia, hoy (2001).
7 El Instituto de los Hermanos de la Sagrada Familia participa en la misión de la Iglesia para edificar el Reino de Dios en el mundo. Nace del ímpetu apostólico del Hermano Gabriel Taborin que, sensible a las necesidades de su época, le dio esta orientación fundamental: "Los Hermanos de la Sagrada Familia se proponen, ante todo, la gloria de Dios y su propia santificación. Dentro de la obediencia, pueden dedicarse a toda clase de obras buenas, impulsados por el amor a Dios y al prójimo; sin embargo, su misión principal y concreta consiste en: 1° desempeñar en las ciudades y pueblos las sencillas funciones de maestros en las escuelas cristianas, de cantores y de sacristanes; 2° dirigir internados para alumnos de enseñanza primaria, así como orfanatos, talleres, cárceles" (N.G. Art.II). Constituciones de los Hermanos de la Sagrada Familia, art. 15.
8 Los Hermanos son “enviados” tanto cuando dan testimonio con su vida como cuando trabajan apostólicamente. Se inspiran en el estilo humilde, sencillo y activo de la Sagrada Familia de Nazaret. Como ella, que fue pobre entre los pobres, comparten con sencillez su tiempo, sus cualidades, sus energías y el don mismo de su vocación y prestan una atención especial a los más necesitados”. Constituciones de los Hermanos de la Sagrada Familia. art. 18.
9 “Por sí sola la instrucción no basta para formar a un hombre honrado, a un ciudadano, a un verdadero cristiano. Hay que añadir a todo ello la educación, es decir, hay que enseñarle a encauzar su conciencia y sus costumbres, y proporcionarles a la vez, luces y fuerzas, que le ayuden poderosamente a cumplir sus deberes para con Dios, para consigo mismo y para con sus semejantes”. Circulares a los Hnos. de la Sagrada Familia, Nº 12 (1856), H. Gabriel Taborin.
10 La Escuela Católica, 58.
10
bien común; atender de modo especial a los alumnos con dificultades11 y estar atentos a los valores emergentes.

  • En el orden religioso, formando a los alumnos cristianos y acogiendo alumnos de otras creencias, e incluso no creyentes12.
  • En el orden pedagógico, estando abiertos a las nuevas tendencias pedagógicas, al uso de las nuevas tecnologías y medios de comunicación, todo ello teniendo presente que han de ser útiles para una humanización más completa de los alumnos.
  • En el orden educativo, cultivar la dimensión del esfuerzo personal no solamente como medio necesario para la adquisición de buenos resultados académicos, sino como capacitadad para un mejor servicio a la humanidad y a la realización propia. Cultivar la racionalidad, la autocrítica, el diálogo, la comunicación empática y la expresión corporal.

2-. COMO COMUNIDAD CRISTIANA
La escuela Sagrada Familia, por su carácter propio, es al mismo tiempo comunidad educativa y comunidad cristiana. Desde su identidad, está en comunión con la Iglesia, participa en su misión y se integra en los diversos organismos eclesiales diocesanos, nacionales e internacionales de la escuela católica.
La actividad pastoral de la escuela Sagrada Familia se inspira en la persona y en la actividad del Venerable Hno. Gabriel Taborin: su amor a los niños y jóvenes, su dinamismo en las actividades educativas y pastorales, su creatividad como animador, su proyecto de relacionar la escuela con las familias y con la iglesia local, su propuesta de mirar a la Sagrada Familia, imagen de la Trinidad divina y familia donde Jesús crecía, como modelo educativo sencillo y cercano.
La actividad pastoral de cada Centro, está animada por un grupo de personas con diversas competencias y tiene como referencia un programa orgánico de contenidos y experiencias que permitan a los niños, a los jóvenes y a los adultos un crecimiento gradual en la vida cristiana.
Líneas de acción

  • La comunidad escolar se reconoce y presenta “como verdadero y particular sujeto eclesial”, como “lugar de evangelización, de auténtico apostolado y de acción pastoral”13.
  • La comunidad escolar invita y ayuda a alumnos y familias a insertarse en la pastoral parroquial y diocesana como también en los distintos grupos de servicio social.
  • La comunidad escolar fomenta y promueve la formación de grupos de reflexión y acción cristiana así como también el voluntariado, la animación, los movimientos y asociaciones juveniles y de adultos que se mueven en torno a sus centros y ayuda a madurar en la fe, el testimonio y el compromiso.
  • La comunidad escolar sabe insertarse en la pastoral de conjunto de la iglesia local y sigue las orientaciones de la Iglesia, sobre todo en lo referente a pastoral educativa, familiar, juvenil, vocacional y social.
  • La comunidad escolar ofrece su propuesta de formación cristiana a todas las familias, no solo a las que ya manifiestan su compromiso cristiano.

3-. COMO ESPACIO DE HUMANIZACIÓN
11 “Para los creyentes, el mundo no es fruto de la casualidad ni de la necesidad, sino de un proyecto de Dios. De ahí nace el deber de los creyentes de aunar sus esfuerzos con todos los hombres y mujeres de buena voluntad de otras religiones o no creyentes, para que nuestro mundo responda efectivamente al proyecto divino: vivir como familia bajo la mirada del Creador”. Benedicto XVI, Encíclica Caritas in Veritate, 57.
12 La escuela Católica, 85.
13 Dimensión religiosa de la educación en la escuela católica, 33, Congregación para la Educación Católica 1988.
11
Tanto desde la tarea educativa como desde las motivaciones cristianas y las que provienen de la espiritualidad propia (“Nazaret, escuela de humanidad”), la escuela Sagrada Familia desea prestar una atención especial a los aspectos humanizadores de su misión14. El fundamento común es el valor absoluto de la persona humana.
“Estamos llamados a testimoniar que el carisma nazareno del Venerable Hermano Gabriel es un don para la Iglesia y para la sociedad, una oferta de humanidad y humanización a imagen del Hijo de Dios hecho hombre, en la convicción de que “cualquiera que sigue a Cristo, hombre perfecto, llega a ser él también hombre pleno” (GS 41). Nuestra contribución al proceso de humanización en las distintas culturas, iluminada por el evangelio, basará su inspiración en la escuela de Nazaret, donde la Sagrada Familia vivió el misterio de la encarnación, y se dejó modelar por la acción del Espíritu”15.
Líneas de acción

  • Favorecer desde todos los ámbitos del Centro “la creación de espacios humanizadores, constructores del hombre en la integridad de sus dimensiones y de lugares de relaciones auténticas que ayuden a las personas a hacerse concientes de su valor y dignidad”16.
  • Plasmar en los gestos del trato cotidiano el respeto y la apertura al otro, valorándolo en su identidad y en su dignidad y considerándolo como un don.
  • Educar para la hospitalidad y la acogida del otro, valorando la alteridad y dejándose interrogar por la diferencia.
  • Prestar una atención especial a los más débiles, a los discapacitados, a los que se encuentran en situación de dificultad.
  • Conducir a una cultura de la convivencia humana, practicando los modales de la buena educación y sabiendo respetar los espacios, las legítimas opciones y la intimidad de los otros.
  • Impregnar las relaciones mutuas de cordialidad, amistad y sencillez, desterrando la rivalidad, la competencia, las intrigas, la falsedad y todo lo que deteriora la sana convivencia.
  • Educar para el respeto y cuidado de la naturaleza.
  • Promover acciones que sensibilizan a la solidaridad con quienes viven en situaciones, próximas (a veces en el ámbito de la propia escuela) o lejanas, de pobreza

4-. EN MISIÓN COMPARTIDA
Tanto en su vertiente humano-cultural como en su vertiente cristiano-pastoral, la misión educativa es compartida por personas provenientes de distintas vocaciones y estados de vida.
Si la diversidad de agentes educativos y de experiencias enriquece al educando, desde el punto de vista cristiano “en aquella particular expresión de la Iglesia que es la escuela católica, la espiritualidad de la comunión tiene que convertirse en el aliento vital de la comunidad educativa, el criterio para la plena valorización eclesial de sus miembros y el punto de referencia esencial para la realización de una misión auténticamente compartida”17. “Manteniendo cada uno su característica vocacional propia, sacerdotes, religiosos y laicos
14 “En la línea de nuestro carisma, la Iglesia también nos recuerda y reafirma el valor de la vida, de la dignidad de la persona humana, la importancia social y eclesial de la familia y de la educación. Nos alienta a cultivar el amor a la verdad, a tener la valentía de denunciar toda forma de corrupción, y nos impulsa a la acción humano-evangelizadora de la tarea educativa, especialmente en los medios más empobrecidos”. Documentos del Capítulo General de 2007.
15 Documentos del Capítulo General de 2007.
16 Documentos del Capítulo General de 2007.
17 Educar juntos en la escuela católica : misión compartida de personas consagradas y fieles laicos, n. 16.

deben integrarse plenamente en la comunidad educativa y tener en ella un trato de verdadera igualdad”18.
Líneas de acción:

  • Educar para una espiritualidad de la comunión, la capacidad de sentir al hermano como igual, miembro de la comunidad e hijo de Dios.
  • Educar y organizarnos para la relación de reciprocidad ante las diversas vocaciones, modalidades, dones y riquezas de los integrantes de la comunidad.
  • Educar para que en el ambiente comunitario, el “espíritu de cuerpo y de familia” se configure como prioritario para la formación de las generaciones jóvenes con miras a la construcción de un mundo basado en el diálogo, en la convivencia y en la búsqueda de comunión.
  • Promover actividades de formación conjunta entre religiosos y laicos, en particular sobre los temas inspiradores del Proyecto Educativo (vida y obra del Hno. Gabriel Taborin, espiritualidad de la Familia Sa-Fa, historia del Instituto de los Hermanos de la Sagrada Familia) y la forma de llevarlo a cabo en la Iglesia y en la sociedad de hoy.
  • En la organización escolar respetar los principios de participación y de subsidiariedad para que todos se sientan responsables de la calidad de la educación y de la misión de la escuela en todas sus dimensiones19.

V-. NUEVOS HORIZONTES Y DESAFÍOS PARA NUESTRA ESCUELA
La educación, si quiere tener un futuro, debe responder a las aspiraciones profundas del ser humano, a sus deseos más hondos, desde las situaciones concretas de su vida. Un sistema educativo, una teoría pedagógica o una orientación didáctica que no valore la contribución de la escuela al desarrollo de la identidad, la autoestima y la construcción de la personalidad de los alumnos fracasan en una de sus funciones básicas.
La acción educativa es ante todo una relación entre personas y son ellas quienes pueden encontrar las mejores formas de organización para llevarla a cabo. La acción educativa implica la responsabilidad comunitaria de todos sus componenetes para acompañar, orientar, animar, gestionar y proponer las diversas iniciativas con una visión de futuro.
La acción educativa es anticipadora en cierto modo del devenir de las nuevas generaciones. Por eso tendrá que permanecer siempre a la escucha y encaminarse hacia estos horizontes:

  • Apostar por la “profecía de la esperanza” explorando las tendencias históricas portadoras de futuro esperanzador y proponer aquellas acciones que mejor respondan a los ideales cristianos.
  • Apostar por la “profecía de la vida”, con toda su fuerza y su fragilidad, como tarea primordial de la educación cristiana.
  • Apostar por la “profecía de la fraternidad”, con el valor de los vínculos entre las personas para construir ámbitos habitables y humanizadores.
  • Apostar por la “profecía de la multiculturalidad y de la interculturalidad”, caracterizada por el respeto a la diversidad de las culturas, al encuentro, al dialogo y al enriquecimiento mutuo.
  • Apostar por la “profecía de la ética y de la espiritualidad”, promoviendo los valores que dignifican a la persona y la abren a su plenitud.

18 El laico católico testigo de la fe en la escuela n. 24, Congregación para la educación católica 1982.
19 La escuela católica n. 70, Congregación para la Educación Católica 1977.

  • Apostar por la “profecía del bien y de la belleza”, en búsqueda de los auténticos valores del ser humano que lo llevan a su plenitud desde la propuesta del Evangelio.
  • Apostar por la “profecía de la solidaridad” prestando atención especial a las situaciones de pobreza que van más allá de nuestros medios escolares para acercarnos a situaciones vulnerables: niños y jóvenes desescolarizados, personas abandonadas y otras situaciones de riesgo.
  • Apostar por la “profecía de la inculturación” de modo que nuestro Proyecto Educativo pueda responder a la necesidad de educación en los diversos países, mediante el apoyo mutuo entre todos los componentes de la Familia Sa-Fa.
  • Apostar por la “profecía de la alegría” como expresión del equilibrio, serenidad interior y dinamismo de quien vive en la verdad y no por ello dejar de compartir las situaciones de dificultad y de tristeza propias y de los demás.

CONCLUSIÓN
En la actividad cotidiana de la educación, tanto en los centros educativos como en los espacios no formales, los integrantes de la Familia Sa-Fa, pretenden cumplir esta noble tarea de humanización y evangelización de la cultura continuando la misión del Instituto como la entendía su Fundador, el Hno. Gabriel Taborin: “Uno de los principales fines de nuestro Instituto es la educación de la juventud en las escuelas. Cultivemos inteligente y cuidadosamente esta hermosa parcela que nos han confiado en el campo del Padre de familia porque es de sumo interés para el porvenir de la Iglesia y de la Sociedad”20.
La Iglesia nos recuerda la importancia de la educación ante los desafíos actuales y el cambio radical que se ha producido en la cultura: “Frente a este panorama, la escuela católica está llamada a una renovación valiente. La herencia valiosa de una experiencia secular manifiesta, en efecto, la propia vitalidad, sobre todo por la capacidad para adecuarse sabiamente. Es, por tanto necesario que también hoy la escuela católica sepa definirse a sí misma de manera eficaz, convincente y actual. No se trata de simple adaptación, sino de impulso misionero: es el deber fundamental de la evangelización, de ir allí donde el hombre está para que acoja el don de la salvación”21.
La presencia y acción significativa en el campo de la educación lleva consigo un modo de entender la vida y una voluntad de colaborar para transformar el mundo aportando lo mejor de uno mismo: “Decir presente es una manera de afirmar la propia existencia, de identificarse. Hacerse presente es un modo de acompañar, de estar cerca. Estar presente es la condición para ser reconocido, a la vez, poder entrar en relación, enriquecerse, escuchar, participar. Ser una presencia significa estar insertos en un tiempo y en un espacio, en una historia, en una cultura, en una familia” 22.
20 Hno. Gabriel Taborin, Circulares a los Hnos. de la Sagrada Familia, Nº 12 (1856).
21 La escuela católica en los umbrales del tercer milenio, 3, Congregación para la Educación Católica 1997.
22 Documentos del Capítulo General 2007.

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